miércoles, 3 de junio de 2009

El final de el cuento de los 3 cerditos

Cómo soy tan cabezota y como antes he dicho cuando algo se me mete en la cabeza, no hay quién me lo saque, me dediqué a pensar en un plan para entrar en la casa de aquellos cerditos y disculparme.
Se me ocurrió una idea, entrar por la chimenea sin que se dieran cuenta y así disculparme pero el plan no salió precisamente de maravilla, es mas, salió horriblemente mal. Yo me subi a la chimenea y comencé a bajar pero uno de los 3 cerditos se dio cuenta de que alguien, yo, estaba bajando por la chimenea. Y se les ocurrió la brillante idea (horrible para mi) de poner una cazuela llena de agua hirviendo al fondo de la chimenea. Yo me abrasé el trasero y me fui corriendo pensando que eran unos cerdos muy crueles. Esa noche tube que ir al hospital.
Al día siguiente una de las vecinas de el barrio, que conocía que yo tenía aquella alergia, fue a casa de los cerditos a contarles lo sucedido y ellos vinieron a disculparse con las ramas y hojas de un olmo por que la vecina lo que no les había contado era que yo a lo que tenía alergia era a los olmos y con otro estornudo destrocé aquel hospital.
La verdad es que no es una historia muy alegre para mí -sonidos de lloro-.
FIN!!

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